¿Quién tuvo realmente el álbum del año? Emily Lazar

NUEVA YORK (AP) — Chris Martin admite que el más reciente álbum de Coldplay pudo haber sido un desastre de no ser por una persona: la ingeniera de mastering Emily Lazar.

Como la maga musical que es, Lazar le agregó un toque especial al octavo disco de la banda, “Everyday Life”, que debutó en 2019 y ahora compite por el máximo premio en los Grammy.

Martin describe el álbum universal y político como “una colcha de retazos de opiniones e ideas sobre la vida y la humanidad y el planeta y cuánto amamos la música nigeriana y el góspel y la música de iglesia anticuada del norte de Europa”.

“Todas estas cosas raras y fragmentos de notas de voz pudieron haber sonado terrible en las manos equivocadas”.

Lazar llegó a salvar el día, algo que ha hecho en miles de álbumes y razón por la que este año hace historia en los Grammy, cuya ceremonia está prevista para el 14 de marzo.

Por su trabajo con Coldplay, comparte con la banda la nominación a álbum del año. También es la ingeniera de mastering de los nominados “Women In Music Pt. III” de HAIM y “Djesse Vol. 3” de Jacob Collier, lo cual la hace una triple candidata al máximo honor.

“Uno como que entra en shock después de oír la primera (nominación). Ni siquiera está enfocado en la siguiente porque piensas, ‘eso es’. Para cuando recibimos la tercera, tuve que pellizcarme y preguntarme, ¿por qué oyeron todos los discos en lo que trabajé?’”, dijo Lazar en una entrevista telefónica.

Lazar, de 49 años, ya hizo historia en los Grammy de 2019 como la primera mujer en ganar el premio a la mejor ingeniería de sonido de un álbum (no clásico) por “Colors” de Beck. Fue la primera mujer ingeniera de mastering nominada a álbum del año por su papel en “Wasting Light” de Foo Fighter y es la única postulada a álbum del año esta edición, aunque las ingenieras/mezcladoras Laura Sisk y Jasmine Chen compiten por su trabajo en “folklore” de Taylor Swift y el tercer álbum de HAIM.

“Si alguien logró eso de un tirón, es claro que trae algo especial”, dijo Martin sobre las tres nominaciones a álbum del año de Lazar. “La grabación musical siempre es seguida por la tecnología. La gente que sabe antes que nada inventar y luego dominar esa tecnología es tan digna de atención y aplausos como los propios artistas porque nosotros no podemos existir sin ellos”.

“Emily es técnico, pero es técnico musical. Sabe todo de tecnología pero siempre está al servicio de la canción o de la pieza. Y eso es difícil de encontrar”, agregó.

Al igual que muchos en la música, Lazar comenzó su carrera como cantante y compositora de rock y pop, pero se frustró en el estudio de grabación al sentir que su voz era silenciada por los ingenieros cuando ella tenía muy claro cómo debía sonar su canción.

“Había una extraña cerca invisible entre ingenieros y artistas, y no era tentador, en especial como mujer, estar haciendo preguntas sobre cómo hacer sonar las cosas de una manera particular. La suposición era que uno era simplemente el artista, se presentaba a hacer su parte y no tenía voz y voto después”, dijo Lazar.

Y por supuesto, era sólo una de dos mujeres en la sala, lo cual la inspiró a estudiar una maestría en tecnología musical y foguearse en una firma donde aprendió “cómo no quería dirigir una compañía”.

El trabajo de un ingeniero de mastering en la mayoría de los álbumes se hace al final, “dándole la última pulida de audio”, como Lazar describe. Pero ella siempre pensó diferente; quería colaborar con los artistas desde un principio.

“Aprendí exactamente cómo crear un ambiente que me resultara cómodo como artista e ingeniera, y que pensé que sería muy cómodo también para otras personas”, dijo Lazar, quien lanzó su compañía The Lodge, en Manhattan, a los 25 años.

“Sentía que lo que yo quería no existía”, dijo, así que decidió crearlo.

Lazar ha masterizado más de 4.000 álbumes a lo largo de su carrera, incluyendo de Björk, David Bowie, Sia, Wu-Tang Clan, Barbra Streisand, The Chainsmokers, Dolly Parton, Lou Reed, Destiny’s Child, Depeche Mode, Alanis Morissette, Vampire Weekend, Little Big Town, Morrissey, Natalie Merchant y Tiësto.

Alcanzó nuevas alturas cuando fungió como ingeniera de mastering del disco de vinilo de los Rolling Stones “Goats Heads Soup” de 2020, así como del álbum por el 50 aniversario de “Abbey Road” de los Beatles lanzado en 2019.

“No puedo pensar en nada más importante para el rock ‘n’ roll que los Beatles y los Rolling Stones”, dijo. “Me siento increíblemente honrada y bendecida de haber tenido un papel en eso”.

Mientras que ha logrado ascender en su carrera musical, sabe la importancia de ayudar a otros, especialmente mujeres y minorías, en un campo dominado por hombres blancos. Por ese motivo ha participado en programas como She Is the Music y Women’s Audio Mission.

“Creo que uno debe trabajar con el mejor (ingeniero) sea hombre, mujer, gay, heterosexual, negro, blanco, verde, lo que sea. No me importa siempre y cuando tenga la vibra creativa correcta para lo que uno quiere hacer. (Pero) hasta que todos tengan un puesto en la mesa, tenemos que hacer un esfuerzo para que algunos tengan un puesto y qué comer”, expresó. “Nadie lo hizo por mí, pero me gustaría ayudar a que eso ocurra”.

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