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“Sufragistas”, en memoria de las mujeres que cambiaron la historia en la Argentina

Una línea de cuatro en el fondo, visible, desde acá, del presente, es lo que se ve. Bien femenina, bien feminista. Son cuatro mujeres: Julieta Lanteri, Carolina Muzzilli, Salvadora Medina Onrubia y Alfonsina Storni, pero en un sólo cuerpo, el de la actriz Muriel Santa Ana, que camina por la vereda de Avenida de Mayo mientras el sol del mediodía está justo encima de su cabeza y una cámara con varios técnicos detrás la sigue como una mosca ansiosa. Estamos en el rodaje de Sufragistas, cuarto y último día. Se cumplen 70 años de la sanción del voto femenino y en el canal Encuentro tuvieron la idea de hacer un gran homenaje a cuatro de las mujeres que lucharon por la igualdad de derechos más allá del género. Fue el 9 de septiembre de 1947 cuando la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Voto Femenino aprobada por unanimidad, promulgada el 23 de ese mes y puesta en práctica en las elecciones del 51. ¿Qué pasó antes? Este producto televisivo, que intenta reconstruir el principio de siglo, indudablemente está designado a tejer lazos con nuestro presente. El programa tendrá, además de una exhaustiva reconstrucción de los hechos con historiadores que contarán las biografías y material de archivo que pondrá el contexto, una parte ficcional: las performances de Muriel Santa Ana.A media mañana, el equipo de realizadores tiene todo listo para salir a rodar. En el hall del hotel Castelar, casi en la esquina de Lima, aguardan la llegada de la protagonista que, minutos más tarde, baja de la escalera totalmente producida. A Muriel Santa Ana, este día —martes 5 de septiembre— le toca ser Salvadora Medina Onrubia. Tiene una cabello rojo y enrrulado y mucho maquillaje. Sonríe pero no tanto, ya está mimetizada con el personaje. Algunos saludos y breves y enseguida se lanzan, como una tropilla, veloces a la calle. “Muriel tiene una gran capacidad para generar vínculos con las personas. Hay otros actores totalmente tímidos que hacen su trabajo a puerta cerrada y si vuela una mosca ya los saca. Ella puede continuar y si pasa alguien interactúa. Y como la gente la reconoce, entra de alguna manera en el juego —cuenta Rubén Szuchmacher, director de actores—. Ayer Muriel fue Alfonsina Storni y tuvo una escena filmada con motoqueros donde terminó haciéndole leer un poema y se fue con un casco en una moto con una motoquera. Eso se armó todo en el momento”.Línea feminista de cuatro en el fondo Mientras la actriz, en la piel de Medina Onrubia, recorre los pasillos y las escaleras del Palacio Barolo —edificio que fue, durante la década del 20, el más alto de toda América del Sur—, Ezequiel Cazzola, guionista del programa, habla con Infobae. “Detrás de la lucha por el voto estaban las luchas por todas las libertades. En 1860 se sanciona el Código Vélez Sarfield que pone a la mujer casada en el mismo status jurídico que en un menor de edad o en un incapaz. Es decir que hasta 1926 una mujer casada era un niño, lo mejor que le podía pasar era ser soltera o enviudar, pero ser soltera era un pecado terrible. Por ejemplo Alfonsina Storni era madre soltera, eso era inadmisible. Pensemos que recién hace 30 años se sancionó la Ley de Divorcio”, dice y agrega: “Hay un montón que, por cuestiones artísticas, las vamos a nombrar pero no las vamos a recrear. Está Alicia Moreau de Justo, Carmela Horne, Haydée Frizzi, Elvira Rawson, montones de luchadoras.” ¿Quiénes son estas cuatro mujeres que, como una línea de cuatro en el fondo, llevaron a la humanidad hacia adelante, hacia arriba, hacia una igualdad necesaria? Cazzola las describe así: Julieta Lanteri, “una especie de topadora sufragista. La mujer que pone toda su vida al servicio del sufragio femenino. Tiene esa misma tenacidad que tuvo Hipólito Yrigoyen para que el hombre pueda votar, hizo de todo, no paró, forjó simulacros”. Carolina Muzzilli, “mujer, socialista y obrera. La mató el polvo de la fábrica. Era la periodista socialista de la época pero se la bancaba como costurera. Ella es la mujer que quiere trabajar, que quiere un igual salario y que quiere buenas condiciones de laburo”. Salvadora Medina Onrubia, “una diva de clase alta; la Venus Roja, le decían. Era una luchadora de la libertad, una anarquista de fuego que no tenía empacho de bajarse del Roll Royce y meterse en un mitín anarquista”. Y Alfonsina Storni, “mujer moderna, poeta. Todos se queda con la Alfonsina que se ahoga en el amor, pero es mucho más: es la mujer que desea, la mujer deseante, no quiero ser sólo un objeto de deseo”.Cuando convocaron a Rubén Szuchmacher enseguida pensó en Muriel Santa Ana y un método, el modelo de estampa: un momento ficcional en un programa documental. “Propuse que cada uno de estos personajes, que son personajes históricos, estuvieron en contacto con la realidad y no generar un set particular de época. Dado que los discursos de estas mujeres siguen vigentes, relacionarlos con los espacios reales”, comenta y agrega: “Descubrimos que las cuatro mujeres tenían que ver con la Avenida de Mayo, cada una de ellas había tenido una participación aquí, por lo tanto nos concentramos estos cuatro días de rodaje en esta avenida, donde Muriel, con el papel de estas mujeres, se la pasa paseando, caminando, colgando un afiche, interpelando alguna persona del hoy acerca de sus condiciones laborales”. Al respecto, Cazzola comenta: “Queríamos hacer un homenaje sin solemnidad, sacar a los personajes a la calle, a la actualidad pero sin perder la esencia, sin salirse del personaje, jugar en el límite, sin que se convierta en una cámara oculta”.Cuando la actualidad es un volcánLa visiblización de los femicidios, la concientización de la violencia de género y el despertar de una sociedad sobre una problemática que existió desde que el mundo es mundo encontraron, como ríos que desembocan en un mar enojado, su expresión en el movimiento Ni una menos. El 3 de junio de 2015 una inmensa cantidad de manifestantes se hicieron escuchar en ochenta ciudades de nuestro país. Pero, ¿cuáles son los antepasados de esta nueva ola feminista? En las sufragistas Julieta Lanteri, Carolina Muzzilli, Salvadora Medina Onrubia y Alfonsina Storni se puede encontrar la gran herencia. “Las mujeres hoy en Argentina está protagonizando un movimiento muy interesante, muy disruptivo —comenta Federico Randazzo, realizador de Sufragistas—, lo que hacemos acá es buscar los orígenes de ese movimiento, qué pasaba con estas mujeres inquietas, los mandatos, los estigmas, que se animaban a desafiar el status quo y en el inicio del 1900 salieron a la calle a luchar por sus derechos, entre ellos el derecho al voto. Es interesante mirar Ni una menos con el prisma de Salvadora Medina Onrubia, por ejemplo. La idea es no pensar la historia como algo desencajado de todo lo que somos sino, al contrario, mirar la historia para poder entender y proyectar lo que somos. Porque recordemos que hasta 1926 la mujer carecía de todo tipo de derechos en Argentina, era considerada como una menor de edad. Un poco en ese contexto empezamos a estudiarla y hacerle un homenaje”.Santa Ana ahora está en un puesto de revistas. Agarra las que son de modas o chimentos, las que rozan la pornografía, las hojea y las tira a un costado. La gente pasa y la mira, pero ella sigue en su mundo, en el de Salvadora Medina Onrubia. La cámara no deja de capturar su ceño fruncido, su incordia. Mientras esto sucede, la productora del programa, Eleonora Menutti, le dice a Infobae: “Estamos viviendo situaciones muy tremendas con los femicidios, pero también con las travestis. La idea es poder interpelar este presente, dar cuenta de los derechos adquiridos, que muchos fueron hace relativamente poco, y los que faltan por adquirir”. Cazzola, el guionista, adhiere: “Queríamos recordar esas mujeres de una manera fresca, no con el habitual acartonamiento histórico. Además haciendo honor a algo que tienen estas mujeres: las feministas, por su manera de lucha, son un poco las inventoras de la performance callejera. Estas mujeres fueron a poner el cuerpo en la calle. Lucharon hace 100 años pero tenían la conciencia de una mujer moderna, estas mujeres eran modernísimas. Nacieron todas en los últimos diez años del siglo XIX y tranquilamente podrían vivir felices en el siglo XXI”.Por su parte, Szuchmacher agrega: “Muchos de los temas que estas mujeres plantearon no se resolvieron. Sí, el voto se resolvió, pero muchos otros no: los hombres siguen ganando más que las mujeres en el mismo puesto, muchas mujeres no son elegidas para un trabajo porque pueden quedar embarazadas, etcétera, etcétera. Hay una cantidad de cuestiones que el país todavía no terminó de modificar. En ese sentido es muy interesante hacer un programa para pensar, desde las voces de estas mujeres, lo que pasa actualmente”.Todas las mujeres en cada mujerCuando Muriel Santa Ana habla de Sufragistas lo hace de una manera distinta. Sabe, no sólo en el fondo, también en la superficie, que se trata de un papel singular. No sólo porque tienen que interpretar a cuatro mujeres de hace casi cien años y que encima tiene que hacerlo como una performance, en la calle, interactuando con la gente del hoy, sino también porque se trata de un mensaje necesario. Ahora, ya desmaquillada y fuera del papel actoral, habla con Infobae: “Fue… es todavía, porque esto terminó hace una hora… una experiencia muy, muy intensa. Meterse en una época, en cuatro vidas distintas, en ideas, palabras, pensamientos, luchas de estas mujeres absolutamente fuera de lo común; entrarle a cada una de ellas fue una experiencia de alta intensidad. Además, lo que significan ideológicamente hablando: mujeres de lucha que han puesto el cuerpo, sin metáfora, porque lo han puesto realmente”.”Creo que Ni una menos ha cambiado el paradigma —comenta, sin eludir los ineludibles lazos con el presente— y hay que seguir cambiándolo. Gracias al movimiento (y también lamentablemente, porque los hechos que lo generaron fueron atroces) la información que circuló y sigue circulando, el acceso en las redes sociales, las charlas, las conferencias, los libros… hay como una circulación de material que hace unos años no estaba. Hoy podemos decir que somos feministas y nos la bancamos. Hace unos años lo decías y te miraban muy mal. Bueno, hoy también, pero ya nos importa menos lo que piensen. A la luz de eso, recobran importancia estas cuatro mujeres sufragistas que dejaron la vida por una idea y que partieron de principios de igualdad. Si ahora nos matan, nos violan, nos revientan, imaginate lo que era en aquella época donde no teníamos ni voto”. _______LEA MÁSSalvadora Medina Onrubia, la “descentrada” que se animó a todoA 30 años de la Ley de Divorcio: la historia de amor que cambió el Código Civil_______Vea más notas en Cultura  
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