Aldeas globalizadas: comunidades forman nuevos “barrios” digitales donde los que piensan igual “viven” juntos

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Cuando creíamos que la aldea nos llevaría a ganarnos el mundo. Cuando los negocios abandonaron las fronteras. Cuando las parejas empezaron a construirse en lenguas diferentes. Cuando viajar se volvió parte cotidiana de la agenda y los destinos exóticos poblaron los feeds de Instagram. Cuando el teletrabajo empezaba a esbozarse como alternativa aunque fuera para las antípodas. Cuando acceder a la cultura parecía un boleto disponible en el buscador de Internet… Cuando todo eso pasaba, apareció la pandemia. Nos sacudió de modos incalculables hasta ahora. Nos metió en una guarida física y digital, donde comenzamos a crear nuevos barrios. Espacios de pertenencia que nos vuelven a convertir en aldea.

Mientras muchos anunciaron el fin de la globalización, en verdad estamos frente a un nuevo fenómeno que esparce derrumba tanto lo que era, como lo que pronostican. Aquello que se sembró, eso de tener fronteras lejanas, negociar con el planeta, estudiar lejos, crear espacios sociales en varios idiomas… todo eso quedará, pero ya no seremos ciudadanos del mundo. Psicológicamente, la enormidad nos angustia, tendemos a volvernos animales de manada. Por eso, sociológicamente retomamos los conceptos pequeños, manejables, accesibles a sentirnos protegidos en unos brazos capaces de hacernos similares, compartir ideologías o valores y convertirnos en pequeños protagonistas.

El universo digital, aunque abre las posibilidades de contacto al ser internacional, a la par, ha llevado a crear comunidades. A convertir en convivencia global a los que comparten visiones, marginando a los que no. Clara Grima, profesora de Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Sevilla y divulgadora científica, llama a esto “espejismo de la mayoría”. Dice en charla con Infobae: “Es lo que hoy llamamos ‘la burbuja’, que sucede cuando estás en un cierto grupo social, que puede ser real o virtual. Lo que pasa es que ahora las redes sociales tienen una potencia de transmisión de noticias falsas o de bulos muy grande. Salir de tu burbuja de información es un esfuerzo personal que tenemos que hacer cada uno. Y luego, por otra parte, lo que nos enseña es que tenemos que ser empáticos. Es muy fácil decir que un grupo al que tú no pertenece toma decisiones estúpidas. Pero es que a lo mejor no lo ven porque están afectados por ese espejismo. Por eso la mejor forma de conseguir que una persona salga de su burbuja es con datos y con la empatía”.

Entender lo grande en pequeño

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La globalización tendrá diferentes normas donde la transferencia física de humanos será menor y la tecnología de la información se convertirá en el mayor poder entre los otros poderes (Shutterstock)

La globalización supone una extensión de las actividades sociales, políticas y económicas más allá de las fronteras, de modo que los sucesos, decisiones y actividades en una región del mundo pueden llegar a tener significado, consecuencias y riesgos para los individuos y comunidades en regiones distantes del globo. De acuerdo con esto, puede ser definida como un proceso (o conjunto de procesos) que implica una transformación en la organización espacial de las relaciones sociales y transacciones -vistas en términos de su extensividad, intensidad, velocidad e impacto- generando flujos transnacionales o interregionales y redes de actividad, interacción y ejercicio de poder.

Como proceso no es una condición singular ni una secuencia lógica de desarrollo que prefigure una integración global. Esta interconexión transnacional comprende redes entre comunidades, estados, instituciones internacionales, quedando pocas áreas de la vida social y cultural que escapen a este proceso de globalización. “Más allá de la obvia creciente interconexión mundial de fuerzas económicas y tecnológicas, la globalización también tiene sus repercusiones en las vidas de las gentes y comunidades -aseguran Gonzalo Ghiggino y Fortunato Mallimaci en su investigación sobre la nueva globalización publicada en la Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Ellos afirman que como consecuencia de ello, “la globalización no puede ser vista sólo en términos económicos o políticos, sino culturales. Esta otra dimensión es aún más penetrante, como muestra que los propios movimientos antiglobalización económica se vean obligados a utilizar medios culturales globalizados”.

Los tiempos actuales en los que el mundo está combatiendo esta amenaza no convencional de COVID-19 a la seguridad verá el mundo con diferentes ecuaciones y estrategias. La globalización tendrá diferentes normas donde la transferencia física de humanos será menor y la tecnología de la información se convertirá en el mayor poder entre los otros poderes.

“La raza humana tiene poca memoria y pronto olvidaremos el trauma de los ‘tiempos del corona’, pero ciertamente, una cosa que cambiará es que seremos testigos del surgimiento de una sociedad que es más autosuficiente, menos dependiente de otras naciones”, explica Shalini Saxena, especialista de la Universidad de Lucknow de India.

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La globalización ha contribuido al concepto de que el mundo se ha reducido a un lugar mucho más pequeño (Shutterstock)

La gente en estos días teme vivir en tiempos sin tecnología o dispositivos de alta tecnología. Si tuviéramos este bloqueo hace diez años, ¿cuántos de habrían jugado con su móvil y habría perdido el tiempo?

Ni siquiera se puede imaginar una vida sin Internet o sin tecnología. Es como si toda la vida dependiera de esto. Los avances de la tecnología en el mundo actual han hecho que parezca más pequeño de lo que realmente es debido al hecho de que se supone que se tiene todo lo que se necesita con solo tocar un botón.

La globalización ha contribuido al concepto de que el mundo se ha reducido a un lugar mucho más pequeño. Ha habido tres fases principales de globalización. La primera fase comenzó a fines del siglo XV cuando muchos exploradores de todo el mundo querían encontrar nuevas tierras para obtener riqueza y gloria para su país de origen. La última etapa de la globalización se inició a principios del nuevo milenio, 2000, y actualmente está en curso. Se inventaron nuevos programas informáticos y teléfonos portátiles que contienen toda la información mundial. Cuando termine el final de la tercera etapa de la globalización, quién sabe qué nuevas tecnologías y descubrimientos científicos tendremos con solo presionar un botón o incluso con la punta de un dedo.

“La mayoría de la gente está convencida de que la globalización tendrá un impacto positivo en el mundo. Esto permite la colaboración entre naciones. Sin embargo, también hay un gran número de personas que creen que la globalización tendrá un impacto negativo. Para concluir, diría que todo tiene un lado bueno o malo. La tecnología también es una bendición siempre que sea nuestro esclavo, pero una vez que se convierte en nuestro amo, se convierte en una pesadilla”.

Escuchar el propio discurso

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Las nuevas aldeas producto de la globalización conllevan una lectura segmentada de la realidad, que influyen en el pensamiento de modo concéntrico (Shutterstock)

“La dinámica humana, el cambio institucional, las relaciones políticas y el entorno global se han entrelazado cada vez más. El desarrollo de sociedades multiculturales ciertamente no ha estado exento de problemas. El resurgimiento de partidos políticos extremistas, la segregación de culturas y los conflictos étnicos ilustran el lado problemático de la integración sociocultural a nivel local”, afirma Marlow Hishihg, especialista en estudios digitales de la Universidad de Oxford en diálogo con Infobae.

Los factores socioculturales no solo cambian como resultado de la globalización, sino que también pueden ser causas, así como desafíos al proceso de globalización en sí. “Encontrarse con ‘gente como uno’ -explica Hishihg- asegura tranquilidad. Las personas, como en las manadas, preferimos vincularse con quienes se les parecen porque el cerebro es ahorrativo, no quiere hacer esfuerzos, y aquellos que se nos diferencian, nos desafían”.

Para el equipo de trabajo en Oxford, integrado por profesionales interdisciplinarios, que incluyen neurocientíficos, endocrinólogos, sociólogos, antropólogos, analistas del comportamiento, etc., en este tiempo de encuentro digital, el fenómeno que analizan se centra en sujetos que se buscan de modo de integrarse con pares en ideas. “Su vinculación es por elección -continúa Hishihg- y, si no se sienten cómodas, puede retirarse. Tienen la posibilidad de ir y volver las veces que desean. A esto suman la posibilidad de estar en varios “barrios digitales” al mismo tiempo. Todos sucesos que no eran posibles en entornos exclusivamente físicos”.

La alerta se eleva en materia de cosmovisión del mundo. El equipo de trabajo asegura que las nuevas aldeas producto de la globalización conllevan una lectura segmentada de la realidad, que influyen en el pensamiento de modo concéntrico. Allí vuelva a aparecer el concepto del espejismo de la mayoría que mencionaba Grima. “Es un concepto que se utiliza en matemáticas, aplicable a las redes, por ejemplo -comenta el profesor de la disciplina Sáenz de Cabezón del espacio de divulgación Orbita Laika-. Todo esto viene a ilustrar cómo muchas veces nos equivocamos colectivamente usando las redes, a través de ellas. Pretende ser como una llamada de atención a nuestra responsabilidad, riesgos y a cómo las matemáticas pueden ayudarnos a descubrir si las cosas no están funcionando como pensamos. Y es un ejemplo de cómo el pensamiento matemático puede ayudar a ser ciudadanos más críticos y ejercer la ciudadanía de forma responsable”.

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