Birmania.- China llama a lograr la “paz” y “estabilidad” sin “injerencia extranjera” tras el golpe de Estado en Birmania

Bangladesh pide seguir adelante con la repatriación de los rohingyas: “Ya se hizo en los años 80 y 90”

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

Las autoridades de China han llamado este lunes a la “paz” y la “estabilidad” sin que tenga lugar “intervención extranjera” alguna tras el golpe de Estado registrado en Birmania esta madrugada y ante la creciente tensión de cara a las elecciones generales.

En una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores del gigante asiático, Wang Wenbin, ha expresado que Pekín espera que las “partes en Birmania puedan salvar sus diferencias en el marco de la Constitución y las leyes para mantener la estabilidad política y social” en el país.

Así, ha recordado que China es un Estado “amigo” de Birmania y ha incidido que la solución debe estar en “negociaciones a nivel doméstico” si contar con “injerencia extranjera” alguna. Según Wang, el Gobierno chino está siguiendo de cerca la situación en el país vecino.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Bangladesh, Abul Kalam Abdul Momen, ha manifestado su preocupación por la situación de la minoría rohingya ahora que la líder ‘de facto’ de Birmania, Aung San Suu Kyi, ha sido arrestada.

Tal y como ha informado el diario ‘The Daily Star’, el ministro bangladeshí ha hecho hincapié en que “no importa quién esté en el poder” y ha recalcado que el “acuerdo de repatriación” de los rohingyas debe ser “seguido”.

En este sentido, ha destacado que dicho acuerdo –que señala los términos de deportación de los rohingyas desde suelo bangladeshí a Birmania– fue firmado con el Estado birmano. “Hay que recordar que en los 80 y los 90 había militares en el poder, pero aún así podíamos repatriar a los rohingyas”, ha afirmado.

Sobre este extremo ha sostenido, además, que dichas deportaciones “no se verán afectadas” por los “últimos acontecimientos” en Birmania, si bien ha transmitido su deseo de “paz, estabilidad y proceso democrático”.

“Bangladesh se adhiere firmemente en los valores democráticos y aboga por ellos. Esperamos que el proceso democrático y constitucional tenga éxito en Birmania”, ha dicho antes de aseverar que la principal preocupación del país es repatriar al casi millón de refugiados rohingyas que huyeron a Bangladesh tras la campaña militar llevada a cabo en el estado de Rajine en 2017.

LA SITUACIÓN DE LOS ROHINGYAS

Las autoridades turcas no han tardado en trasladar su preocupación, precisamente, por la situación de los rohingyas ahora que los militares han asumido el poder tras la detención de los principales líderes y miembros del partido gubernamental Liga Nacional para la Democracia (NLD).

En un comunicado, el Ministerio de Exteriores ha condenado “fuertemente” el movimiento del Ejército birmano y se ha opuesto a “cualquier tipo de golpe e intervención militar” en el país.

“Esperamos que esto no empeore la situación de los musulmanes rohingya que viven ya en condiciones vulnerables en Birmania”, recoge el texto, que pide la inmediata liberación de los altos cargos detenidos, así como de todos aquellos civiles que han sido arrestados. “El nuevo Parlamento elegido por el pueblo con libertad debe reunirse lo antes posible”, ha indicado el Gobierno turco.

El ministro de Exteriores, Boris Johnson, ha condenado a su vez el golpe de Estado y ha exigido la libertad de los líderes, entre ellos Suu Kyi. El ministro de Exteriores, Dominic Raab, ha puntualizado a través de Twitter que los “deseos democráticos” de los birmanos “deben ser respetados”.

A ellos se ha sumado el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, que ha lamentado lo sucedido en un comunicado: “las acciones militares ponen en peligro el progreso alcanzado hacia el cambio democrático en Birmania”.

El jefe de la diplomacia alemana ha llamado así a las fuerzas de Birmania a “respetar las instituciones democráticamente legítimas” del país asiático.

OTRAS REACCIONES

Poco antes, la Unión Europea ha condenado el golpe de Estado y ha reclamado la puesta en libertad de la líder ‘de facto’ tras tomar el poder el Ejército birmano la víspera de la sesión de apertura del nuevo Parlamento.

En la misma línea se ha expresado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que ha hecho hincapié en que se restaure el Gobierno civil y se ponga en libertad a los detenidos.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha rechazado “enérgicamente” la detención de Suu Kyi, del presidente birmano, Win Myint, y de otros dirigentes políticos y ha manifestado su “grave preocupación” por la declaración de “la transferencia de todos los poderes legislativo, ejecutivo y judicial a los militares”.

También Estados Unidos ha mostrado su preocupación, y tanto el presidente, Joe Biden, a través de la secretaría de Prensa, Jen Psaki, como el secretario de Estado, Antony Blinken, han pedido que se libere “a todos los funcionarios gubernamentales y líderes de la sociedad civil y respeten la voluntad del pueblo de Birmania expresada en las elecciones democráticas del 8 de noviembre”.

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