Desde adentro: Infobae sobrevoló el mar argentino durante una operación de la Armada para combatir la pesca ilegal

(Foto: Franco Fafasuli)
Dentro del Hangar de la Base Aeronaval Alte. Zar el Beechcraft espera a su tripulación (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

La “Operación Trancanil”

Base Aeronaval Almirante Zar (Trelew, provincia de Chubut), 26 de enero 2021, hora 0250 (forma militar para referirse a las 02:50 de la madrugada). El silencio dentro y fuera de la base naval es literalmente absoluto. La ciudad duerme, la base también. Excepto cinco hombres y una mujer pertenecientes a la Escuadrilla de Vigilancia Marítima con la que cuenta el Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina y el equipo de Infobae.

Los efectivos al mando del Capitán de Corbeta Ricardo Schroeder -Comandante de la aeronave matricula 1P44- y el equipo de Infobae se encaminan hacia uno de los hangares de la base aeronaval para dar inicio a una rutina meticulosamente programada que preludia a cada uno de los múltiples vuelos que la institución naval realiza regularmente en el límite de la ZEEA en resguardo de los intereses argentinos en el mar.

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Como en una suerte de competencia desigual, la aeronave de la Aviación Naval disputa contra el sol el protagonismo del amanecer (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Adentrarse en el mar hasta llegar casi a 400 kilómetros de la costa, implica contar no solo una capacitación y entrenamiento especiales, sino además disponer de una serie de preparativos que inician con la colocación de una vestimenta especial consistente en un traje que al mismo tiempo que permite retardar la acción del fuego en el cuerpo ( en caso de un incendio a bordo) resguardará a los tripulantes de la aeronave de la hipotermia ante un eventual amerizaje y posterior abandono. El equipo se completa con chaleco salvavidas, radiobaliza para facilitar la ubicación de un náufrago en alta mar, botellón de oxígeno para garantizar la respiración ante una eventual inmersión y un set de variados elementos de supervivencia.

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Schroeder y Loch en los controles. Núñez, Suárez y Ramírez en sus puestos. Infobae siguiendo las maniobras (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Equipados y listos para volar, el paso por el aula de “pre vuelo” es obligatorio. Más allá de jerarquía y experiencia, todos los tripulantes prestarán atención a la narración de la operación a llevar a delante durante las próximas 4 horas. El “OCO” ( Oficial Comandante de Operaciones) toma la palabra y explica que la orden de operaciones dispuesta para el día y que lleva el nombre clave de “Trancanil” tiene por objeto efectuar el relevamiento del límite exterior de la ZEEA dado que entre diciembre y abril se produce en proximidades del mismo el pico de presencia de buques pesqueros extranjeros en procura del preciado calamar Illyex y también de la merluza Hubbsi.

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Durante la tarde anterior a la misión, todo queda alistado en el Beechcraft para la partida antes del próximo amanecer (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

A partir de esta situación y con el objetivo de evitar que naves no autorizadas “perforen” la línea que separa al mar libre de la zona de explotación exclusiva internacionalmente reconocida como argentina, se dispuso la presencia permanente de buques y aeronaves del Estado Nacional (Armada Argentina y Prefectura Naval) en las áreas que según la nomenclatura naval se conocen como “Verde-Negro-Amarillo-Gris y Violeta y que están delimitadas por coordenadas de latitud y longitud establecidas de antemano.

Entrevista al Capitán de Corbeta Ricardo Schroeder (Infobae)

Una vez en la zona, Schroeder y su tripulación darán inicio a su misión específica la que consiste en explorar, localizar e identificar contactos de superficie en la zona “ALBO” y además efectuar un relevamiento de información sobre actividad pesquera no solo en la ZEEA, sino complementariamente en sus adyacencias. El objetivo material en el que se concentrarán serán los buques pesqueros, mercantes y petroleros extranjeros ubicados en la zona de interés.

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Computadora táctica y radar, indispensables a la hora de contrastar los ecos obtenidos con la información que brindan los buques cooperativos.(Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

El Teniente de Corbeta Ignacio Núñez Cueli (OCO) explica que no estarán solos en la tarea. Las unidades navales de superficie ARA Grandville y Spiro se encuentran desplegadas en la zona realizando el patrullado en superficie a efectos de evitar que las “hambrientas” naves extranjeras intenten apropiarse del recurso ictícola argentino ingresando en la ZEEA. En algunas horas, la corbeta Spiro finalizará su misión no sin que antes su Comandante tenga la certeza que el Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina “Prefecto Derbes” se encuentre en condiciones de tomar la posta y continuar trabajando en coordinación con las unidades de la Armada.

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El calamar huye de la intensa luz que emite el pesquero refugiándose bajo su casco, lugar en el que las implacables potas de la nave lo capturan (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Planteados los objetivos tácticos de la misión y evacuadas las dudas, se repasa la asignación de roles a bordo. Queda establecido entonces que el Teniente de Corbeta Loch será el copiloto, Cueli será además de OCO el oficial de comunicaciones, el suboficial primero Suárez fungirá como mecánico de vuelo y la cabo principal Claudia Ramírez clavará su mirada en el radar de la aeronave, que es donde se reflejan los ecos de las naves propias y extrañas que se encuentran en la zona de operaciones.

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La Aviación Naval es uno de los cuatros componentes principales de la Armada Argentina junto con. La flota de mar, la Infantería de Marina y la Fuerza de submarinos. (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

La hora “H”

Lo que sigue en el dossier desplegado por “OCO” refiere a la hora de salida, que debe ser cumplida a rajatabla para que el Beeachcraft llegue a la zona de interés en pleno crepúsculo matutino. “El sol no nos esperará con o sin nosotros aparecerá en el horizonte a la hora en que lo tiene previsto”, bromea uno de los tripulantes. Por ello la hora H se fija para las 0415, el ingreso al área de operaciones para H + 54 ( es decir 54 minutos después de la partida) fin de trabajo en zona H + 1h 54 y el regreso a la base Almirante Zar queda determinado para la hora H + 3h 14 de la partida. Tiempo que se determina considerando que el viaje de regreso tendrá viento en contra, lo que implica menor velocidad y mayor consumo de combustible. La misión en definitiva cubrirá un área efectiva de trabajo de 944.83 millas náuticas cuadradas.

El vuelo

Abandonar el aula para dirigirse finalmente a la aeronave implica descubrir que eran más que los seis insomnes tripulantes aeronavales los militares que deambulan por la base naval mucho antes que los gallos canten. Todo un elenco de colaboradores y asistentes de vuelo merodean en rededor del avión. Ubicados en los respectivos lugares de vuelo, Comandante y Copiloto se aprestan a la ceremonia de “iniciación”. Planilla de chequeo en mano, el teniente Loch comienza el ritual. “Avionics off, Cowl Flaps Open, Battery Switch on, Avionics Switch on… la lista es interminable y obedece a distintas instancias previas al despegue, que van desde el antes del encendido de motores pasando por la previa al carreteo hasta el despegue propiamente dicho. Perillas que giran, llaves que suben, y el “1P44″ resulta ser el último en despertar. Un tímido ronroneo procedente de sus generadores precede al rugido de su dos potentes motores turbo hélice que son acelerados y desacelerados alternativamente por el capitán Schroeder. Finalmente segundos antes de la hora H el veterano, pero puntillosamente mantenido bimotor, elevo su nariz en procura del firmamento.

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Cabo Principal Claudia Ramírez. ” Los ecos en el radar se cuentan en centenas” (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

OCO de PIL, OCO de PIL… la conjunción de vocablos se repite una y otra vez por el sistema de comunicaciones de la aeronave. Es la forma en la que el comandante (piloto, PIL ) requiere la atención de su comandante de operaciones (OCO). Una y otra vez repasan los detalles de la misión, la noche es cerrada pero el rumbo este que lleva el avión determinará invariablemente que nos toparemos con el sol mucho antes que el Astro Rey pueda ser divisado desde tierra firme. Mientras que la cabo principal Ramírez verifica por enésima vez el funcionamiento del radar, el suboficial primero Suárez cumpliendo su rol de mecánico de vuelo vigila atento el instrumental en lo que a su área de responsabilidad compete. Transcurren casi 50 minutos de vuelo y de pronto… allí están. ¡Allí están!

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La aurora preludia al amanecer, la imagen impacta. Allí están ellos. También están los efectivos de la Escuadrilla Naval (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

El Avistaje

La aurora que precede al amanecer inicia, una tenue luz sonrosada hubiera sido la responsable de poner fin a la más negra y profunda de las oscuridades marinas de no haber sido por la presencia de un conglomerado lumínico de difícil comparación con alguna otra cosa generada por la mano del hombre. La nariz del avión se proyecta irremediablemente hacia una muralla blanca incandescente de 15 millas náuticas de largo por 5 de profundidad, algo así como 243 kilómetros cuadrados de hierro oxidado, luces fulgurantes y voraces poteras que suben y bajan sin cesar acarreando en cada ciclo centenares de peces a escasos metros de la frontera económica de la patria.

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Comienza a amanecer y algunas naves no se resignan a apagar sus luces de pesca, como deseando extraer un poco más de riqueza de las entrañas del mar (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Como si una barrera invisible contuviera a semejante flota depredadora fuera de las aguas económicamente soberanas, los pesqueros mas “osados” se mantienen al acecho a metros del límite que de ser traspasado los coloca en infracción. Los cardúmenes del preciado calamar Illex argentino ingresan y egresan de la ZZEA siguiendo la corriente y de no ser por la presencia de las corbetas Granville (P-33) y Spiro (P 43) o de los guardacostas Prefecto Derbes o Fique que patrullan alternativamente de norte a sur y de sur a norte la línea de las 200 millas soberanas no vacilarían en adentrarse en la jurisdicción nacional tras el codiciado recurso pesquero.

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“OCO” El Teniente de Corbeta Ignacio Núñez Cueli Oficial Comandante de Operaciones (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Ya en pleno cumplimiento de la misión, la tarea de la cabo principal radarista cobra importancia, el radar no miente, cada eco en la pantalla certifica la presencia de cada uno de los 322 buques pesqueros o de apoyo que se encuentran en la zona y que la Central de Operaciones de la Armada tiene identificados. La radarista explica que parte de la operación consiste en contrastar la cantidad de ecos radar con la cantidad de buques que tienen encendido su sistema de identificación remota (AIS).

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Cabo Principal Ramírez en plena operación radar durante la operación de control del mar (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

La ecuación es simple, si el radar indica que hay supongamos 300 buques en el radio de barrido de su antena y esta cantidad resulta ser superior a la de buques que “blanquean” su presencia mediante la emisión de la señal que permite identificarlos con nombre, bandera y posición exacta, ese diferencial indica claramente que algunas naves han apagado su equipo identificador lo que demuestra a priori que prefieren no ser detectados por alguna razón a partir de lo cual son considerados buques no colaborativos y por ende sujetos a una especial tarea de monitoreo por parte de las autoridades navales

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La actividad de control naval sobre las 200 millas se complementa entre unidades de superficie y aeronaves. (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

No solo pesqueros

La “piratería” pesquera en la ZEEA ha ido mutando según explican autoridades del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada Argentina. “Hasta hace algunos años los pescadores ilegales llenaban sus bodegas hasta colmar su capacidad y volvían a sus puertos de origen. Ahora detectamos la presencia de grandes buques cargueros con capacidad frigorífica que reciben la carga de los pesqueros y son estas naves las que regresan a puerto con el botín. Asimismo buques tanque proveen de combustible a los pesqueros prolongando su autonomía en forma prácticamente indefinida. Todas estas operaciones son llevadas a cabo fuera de las 200 millas por lo cual ni la Armada ni la Prefectura Naval pueden impedirlo. En virtud de ello y mientras la comunidad internacional no adopte un temperamento distinto para abordar la problemática relacionada con la milla 201 y fijar nuevos derechos y obligaciones para las partes, lo único que podemos hacer es extremar las medidas para evitar la pesca ilegal dentro de nuestra zona exclusiva”.

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El buque frigorífico Frio Olympic es positivamente identificado durante el vuelo de reconocimiento. Como presunto colaborador de la flota pesquera oriental (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Precisamente y estando el Beechcraft en plena tarea de control, desde la corbeta Spiro se reclama su atención. El buque ha detectado a una nave mercante que probablemente se encuentre sirviendo de apoyo a la flota mayoritariamente oriental y ordena al capitán Schroeder hacer contacto visual y procurar los datos “filiatorios” del navío (Matrícula, nombre y puerto de registro). En cumplimento de la orden, el hábil piloto desciende considerablemente. “Vamos a descender” indica a la tripulación, ¿cuánto? pregunta Infobae. “Lo que sea necesario”. Responde lacónico. Luego de un par de pasadas por sobre el navío queda confirmado que se trataba del carguero frigorífico panameño Frio Olympic número de registro IMO 8801802, que se encuentra presumiblemente esperando carga de alguno de los cientos de pesqueros presentes en el lugar.

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BINGO, el vocablo pronunciado por el copiloto, recomienda al Comandante iniciar el retorno hacia Trelew (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Bingo

Luego de una considerable cantidad de “piernas” (cambios de rumbo de la aeronave) realizadas en distintas direcciones y habiendo barrido la totalidad del área asignada, el copiloto teniente Loch alerta que están llegando a “Bingo” . No se trata de ningún juego que combine números y letras en búsqueda de un premio sino que significa que el combustible remanente es el necesario para regresar con seguridad a tierra firme. El sol francamente ha ganado el cielo. La flota pesquera a apagado sus luces. La fauna ictícola no será perturbada hasta la noche siguiente. La misión de reconocimiento ha terminado, la tarea de la Central de Operaciones de la Armada Argentina por el contrario recién comienza.

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El B200 listo para una nueva misión de control del mar en el borde de las 200 millas marinas (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

La recopilación de datos

De regreso en tierra firme y ya libre de sus obligaciones y de la tensión del vuelo, el Capitán de Corbeta Ricardo Schroeder se presta generoso al diálogo con Infobae y brinda algunos interesantes detalles de lo que este medio acababa de protagonizar. “Como han podido ver, el objetivo táctico tanto del componente aéreo como de las unidades de superficie que la Armada despliega en la ZEEA es la localización, identificación y registro fílmico y fotográfico de las naves que resultan ser objeto de interés. Toda esa información recopilada es luego enviada por mensaje naval a la autoridad operativa que puede ser el Comandante del Área Naval Atlántica o el Área Naval Austral dependientes del Comando y a la Central de Operaciones del Comando de Adiestramiento y Alistamiento quienes son los encargados de procesar la misma y reportarla a las autoridades pertinentes que la requieran”.

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Capitán Schroeder. “La misión que más me marcó fue la búsqueda de mis 44 camaradas del ARA San Juan” (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

El jefe naval asimismo detalló que “la labor táctica entre buques y aeronaves es coordinada y complementaria ya que así como la autonomía de un buque permite que haga presencia en la zona durante muchos días, la velocidad y altura a la que opera una aeronave como la que comanda permiten un mayor rendimiento de los instrumentos de detección y una apreciación global de la evolución de las unidades pesqueras. Al mismo tiempo la identificación visual de buques es óptima desde el aire”.

Sin eludir la cuestión de la antigüedad de la unidad que comanda, el piloto aeronaval da cuenta de todas las mejoras y modernizaciones a las que este tipo de aeronaves han sido sometidas en los propios talleres aeronavales con los que cuenta la Armada y que abarcan casi todos los sistemas de navegación y tácticos del aparato.

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El amanecer no logra ocultar el fulgurante resplandor de las luces que encienden los pesqueros extranjeros (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Dejando por un instante de lado la operación en sí, este medio requirió a Schroeder la mención a la misión que más lo hubiera marcado en sus largos 20 años de carrera naval. Su rostro borró la sonrisa. La respuesta no necesariamente buscada se tornó obvia. Fue uno de los primeros hombres de la Armada en despegar sus alas en búsqueda de sus camaradas del ARA San Juan. Su imagen en primer plano no impide que por detrás asome la nariz del avión y un número que exime de mayores comentarios. 44.

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La tripulación del B 200 y los enviados especiales de Infobae (Franco Fafasuli/)

La central de operaciones

Todo el esfuerzo, profesionalismo y pasión con la que marinos y pilotos realizan su labor, carecería de sentido si en tierra firme y en el corazón mismo de la Base Naval Puerto Belgrano no se contara con la Central de Operaciones del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada. Una dependencia naval que funciona sin pausa, en ella se procesa cada dato recibido desde las distintas unidades operativas lo que permite determinar con precisión la cantidad de buques extranjeros presentes en la zona adyacente a la ZEEA, la nacionalidad de los mismos, su desplazamiento a través del mar argentino, el tipo de tarea que realizan y cualquier otro dato que sea objeto de interés. Asimismo se mantiene actualizada la evolución anual de la cantidad de naves, su procedencia y cualquier otra circunstancia que el poder político necesite para la toma de decisiones o que la Prefectura Naval Argentina pueda requerir para el ejercicio de su rol de Autoridad Marítima Nacional.

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El Capitán de Fragata Elvio José Flores, Jefe de la Central de Operaciones brinda detalles acerca del moderno sistema Pollux (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

El sistema Pollux

Una de las mayores debilidades que los organismos de seguridad, defensa y muchos otros bajo la órbita del Estado Nacional suelen presentar, es la falta de capacidad financiera o de tecnología para desarrollar instrumentos físicos o informáticos que contribuyan al cumplimiento de sus fines específicos. Así por ejemplo la compra de sistemas de software llave en mano o “enlatados” si bien traen ventajas operativas en el corto plazo, con el correr del tiempo ( cada vez más corto) suelen quedar desactualizados y no siempre las partidas presupuestarias asignadas resultan suficientes para una adecuada modernización.

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El Jefe del SIAG, CN Enrique Cremona. Es el máximo responsable del diseño y puesta en funcionamiento del sistema Pollux (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Consecuentes con esta realidad, personal naval dependiente del Servicio de Análisis Operativo, Armas y Guerra Electrónica de la Armada diseñó y comenzó a poner en servicio un moderno sistema de representación y enlace de datos denominado Pollux. El sistema permite la integración de información aportada de diversas fuentes propias como provenientes de los distintos sistemas de comunicación naval, AIS, LRIT y cualquier otro disponible.

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En la Central de Operaciones se procesa, analiza y registra entre otras cosas la evolución de la actividad pesquera en torno a la milla 200 de la ZEEA (Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

El bajo costo del desarrollo y la propiedad de la patente permiten a partir de ahora que todo lo relativo al posicionamiento y geolocalización de unidades propias o extrañas pueda ser obtenido y compartido en tiempo real. Sus aplicaciones no se reducen solo al control de la pesca furtiva. La importante tarea de la salvaguarda de la vida humana en el mar se verá en gran medida facilitada con este sistema, aseguran los expertos navales.

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En la pantalla del Pollux se observa parte de la información disponible acerca de la presencia de buques pesqueros en la milla 200(Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli/)

Un dato no menor para esta etapa de trabajo coordinado entre la Armada y la Prefectura, es que los organismos técnicos de ambas instituciones indican que desde el inicio de la actual temporada de zafra del calamar, no se ha producido ninguna incursión ilegal en la ZEEA.

Conferencia del Jefe central de operaciones de Puerto Belgrano – Sistema de Control Pollux (Infobae)

La visión del Ministro de Defensa

Infobae consultó al Ministro de Defensa Ingeniero Agustín Rossi acerca del nuevo mecanismo de trabajo cooperativo entre la Armada Argentina y la Prefectura Naval para el abordaje puntual del control de la pesca ilegal. El funcionario manifestó que la realización de un trabajo inter agencial que incluye además del Ministerio de Seguridad a la Cancillería y a la cartera de Agricultura Ganadería y Pesca esta dando resultados satisfactorios que están a la vista.

(Infobae)

Asimismo Rossi aclaró que siendo que tanto la ley de Seguridad como la de Defensa otorgan facultades similares a la Prefectura Naval como a la Armada Argentina en lo atinente al control del mar, resulta totalmente procedente planificar operaciones de complementación entre ambas instituciones. Asimismo el titular de la cartera de Defensa aseguró que esta en proceso de entrega un segundo patrullero oceánico para la armada, que este año FAdeA entregará el Orión P3 que se encuentra en reparación en su planta de la ciudad de Córdoba y que parte de los recursos del FonDef serán aplicados a inversiones relacionadas con el control del mar.

Agustín Oscar Rossi Ministro de Defensa de la Nación Argentina
El trabajo coordinado entre la Armada y la Prefectura está dando grandes resultados y es posible por el acuerdo al que han llegado las carteras de Defensa y Seguridad.

Conclusión

Casi 72 horas intensas transitando por el complejo mundo de las operaciones navales, permitieron correr el velo de una profesión tan apasionante como misteriosa y de una institución integrada por mujeres y hombres que suplen carencias materiales con talento y esfuerzo. Que más allá de jerarquía o antigüedad en la fuerza repiten invariablemente que volverían a elegir al mar como destino y a la marina como profesión. Que “pelean” entre sí para ver quien puede hacer saber antes al cronista lo orgullosos que están por la importancia de la tarea que realizan. Una de las máximas autoridades navales que guiaron al equipo de profesionales que realizó esta cobertura no dejó pasar por alto la oportunidad de remarcar la imperiosa necesidad de intentar hacer que la ciudadanía redescubra el valor y la importancia de los intereses marítimos argentinos. “Mucho más allá de la pesca ilegal, más allá de las riquezas petroleras, de la importancia del mar como medio de conexión con el resto de los mercados mundiales, es necesario asumir que no hay una Argentina Marítima y una terrestre. La patria es una e indivisible y como tal debemos tratarla”.

(Foto: Franco Fafasuli)
(Foto: Franco Fafasuli) (Franco Fafasuli)/)

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