Hank Aaron, el icono del béisbol que venció al racismo, muere a los 86 años

El legendario beisbolista Henry ‘Hank’ Aaron, el segundo jugador con más jonrones de la historia y un símbolo de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, falleció el viernes a los 86 años.

“Hank Aaron está cerca de la cima en todas las listas de los grandes jugadores de todos los tiempos”, dijo el comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred. “Sus monumentales logros como jugador solo fueron superados por su dignidad e integridad como persona”.

Miembro del Salón de la Fama y protagonista de récords que aún perviven, Aaron fue una de las grandes estrellas de este deporte y también un activista por los derechos civiles. Él mismo tuvo que enfrentar numerosas amenazas racistas cuando superó la mítica marca de jonrones de Babe Ruth (714), dejándola en 755 a su retirada en 1976, una cifra solo batida en 2017 por Barry Bonds, el exastro vinculado a un sonado caso de dopaje.

Personalidades dentro y fuera del mundo del béisbol rindieron tributo el viernes al expelotero, incluido Joe Biden, que le describió como un “héroe estadounidense”.

“Cuando veía a Henry Aaron jugar al béisbol, sabía que estaba viendo a alguien especial”, recordó el nuevo presidente estadounidense en un comunicado.

“Con valor y dignidad, él eclipsó el récord más sagrado del deporte mientras absorbía una venganza que habría quebrado a la mayoría de la gente. Pero él era inquebrantable”, destacó Biden. “Para las generaciones de deportistas y defensores de los derechos civiles que le siguieron, él enseñó cómo tener orgullo y no tener miedo de defender lo que es correcto y justo”.

“Hank Aaron fue uno de los mejores jugadores de béisbol que hemos visto y una de las personas más fuertes que he conocido”, coincidió el expresidente Barack Obama.

Grandes bateadores también homenajearon a su ídolo, como el ícono de los Medias Rojas de Boston David Ortiz, que le definió en Twitter como “una leyenda dentro y fuera de la cancha… el mejor”.

– Coleccionista de récords –

A lo largo de sus más de dos décadas de brillante carrera (1954-1976), principalmente en los Bravos de Atlanta, “El Martillo” deleitó a los aficionados con sus deslumbrantes habilidades ofensivas que le llevaron a recibir numerosos reconocimientos, como el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de 1957 y 21 apariciones consecutivas en el juego de las Estrellas.

Una parte de la docena de récords que Aaron consiguió todavía resiste, como el de mayor cantidad de empujadas (2.297) y total de bases alcanzadas (6.856). En total Aaron sumó un total de 3.771 hits y 624 dobles.

El 8 de abril de 1974, el pelotero consiguió su 715º jonrón superando la marca establecida por el mítico Babe Ruth casi 40 años antes. Una multitud de 53.775 aficionados celebró la hazaña en el estadio de Atlanta, aunque el camino hasta el récord fue un reflejo del racismo y la intolerancia que rodeaba entonces a este deporte.

Durante las dos temporadas anteriores Aaron venía recibiendo cartas con mensajes de odio y amenazas de muerte por personas que no querían que un jugador afroestadounidense alcanzara la marca del mítico Ruth.

Aaron superó las adversidades inspirándose en el pionero Jackie Robinson, el jugador que allanó el camino de los beisbolistas negros en las Grandes Ligas.

“Pensé que si él pudo levantarse y soportar los abusos que sufrió, yo podría hacer lo mismo y ser la misma persona, siempre y cuando Dios me diera la capacidad de jugar”, recordó en una ocasión.

– Un bateador deslumbrante –

Nacido el 5 de febrero de 1934 en Mobile, en el sureño estado Alabama, el pelotero fue uno de los ocho hijos de Herbert y Estella Aaron.

Un discurso de Jackie Robinson en un centro recreativo le despertó, a los 14 años, el deseo de ser jugador de Grandes Ligas.

A los 18 años, Aaron militó en los Indianapolis Clowns, uno de los últimos equipos de las extintas Ligas Negras de béisbol, y en 1954 jugó su primer partido en las Grandes Ligas con los Bravos de Milwaukee, que en 1966 se trasladaron a Atlanta.

A pesar de su diversificado juego ofensivo, Aaron siempre será recordado por su impactante golpeo, que llevó a las Grandes Ligas a crear el premio Hank Aaron al mejor bateador anual.

Tras su retirada en 1976 se convirtió en uno de los primeros ejecutivos negros de alto nivel del béisbol, al ser nombrado por los Bravos como su vicepresidente de desarrollo de jugadores.

Aaron ingresó en el Salón de la Fama del Béisbol en 1982 y, en 2002, el Presidente George W. Bush le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad.

bb/gbv/rsr

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