Joe Biden y la nueva longevidad

EFE/Kevin Dietsch
EFE/Kevin Dietsch
(KEVIN DIETSCH / POOL/)

La asunción de Joe Biden como nuevo Presidente de Estados Unidos fue, sin duda alguna, una celebración de la democracia visto lo que ocurrió el 6 de enero pasado en el Capitolio del país donde las instituciones democráticas son sagradas. La ceremonia, a pesar de lo atípico debido a la pandemia, tuvo protagonistas que invitan a una reflexión seria: la edad y la vigencia.

Al ganar Joe Biden las ultimas elecciones y convertirse en el 46° Presidente de los norteamericanos a sus 78 años, nos mostró el valor de la perseverancia y que nunca es tarde para alcanzar los sueños. Sus mas de 50 años en la política de alto nivel, siendo en su momento el senador mas joven de la historia de Estados Unidos, son un capital que en estos momentos el país del norte necesita como bálsamo para intentar cerrar sus heridas. Su discurso de asunción estuvo repleto de palabas que llamaron a la unión y al consenso. A la tolerancia y al esfuerzo conjunto. Por si fuera poco, durante su llegada a la Casa Blanca, sus “carrerillas” para saludar a los reporteros mostraron que su estado físico es óptimo, algo que en su momento muchos cuestionaron. Los abrazos a su esposa, el carácter contenedor y la paz que otorga la experiencia y el amor sin vencimiento no pasaron tampoco por alto.

Durante el acto también se vio una imagen que se convirtió en meme alrededor del mundo. El senador Bernie Sanders, a quien siempre se lo asocio con una visión progresista, se lo ve cómodamente sentado en las escalinatas del Capitolio con un abrigo que, si bien cubre el traje, sobresale por ser más una parka de fin de semana que lo que el protocolo de solemnidad indicaría para la ocasión. Por si fuera poco, lleva unos mitones llamativos hechos de lana y plástico reciclable. Protagonismo sostenible que sigue dando que hablar hasta hoy. El tercer protagonista sin duda alguna fue Donald Trump, que como mandatario saliente se encargo de quebrar varias de las tradiciones del recambio de mando y que con su ausencia estuvo más presente que nunca. Un provocador irresponsable del que no se esperaba menos.

Joe Biden con sus 78 años, Sanders de 79 años y Trump de 74 son tres ejemplos de una nueva longevidad en la que el tiempo no hace más que sumar capacidad y admiración. El valor de lo intangible producto de la experiencia se vuelve un capital único. Son tres nombres que seguramente ningún comunicador llamaría “abuelo” como muchas veces leemos. Tres personas que forman parte de lo que en algunos lugares llaman “clase pasiva”. Personas de su edad suelen estar invisibilizadas en la sociedad y cuando se piensa en un señor o señora de casi 80 años piensa en bastones, enfermedades y dependencia. El papa Francisco de 84, Anthony Hopkins 83, Tom Jones de 80 o Clint Eastwood de 90 sin olvidar a la magnífica Sophia Loren con sus 86 años, Jane Fonda de 82 y Jane Goodall de 86, así como muchos más, que con sus años nos muestran que la vigencia es independiente a la edad cronológica.

El escenario del recambio presidencial en Estados Unidos con estos tres referentes políticos nos permite ver el contrapunto del choque de culturas que implica seguir pensando en productividad y eficiencia, algo muy relacionado conceptualmente a la revolución industrial, con la idea más propia del siglo XXI de la vigencia, entendiendo esto como la posibilidad que tienen las personas de aportar sin importar su edad o condición.

Esto es un cambio cultural y hablar de cultura es hablar de valores, un conjunto de saberes, creencias y pautas de conductas. Pero hablar de una cultura de vigencia y edad por lo que implica el devenir del tiempo en relación con nuestro curso de vida, significa oponerse a la idea o al menos cuestionar la idea o principios que en materia de personas mayores condicionaron los años previos. Una cultura de nueva longevidad se apoya en la importancia de la participación social, la inclusión y en brindar oportunidades. Y esto no reconoce edad, pero sí el derecho a poder hacerlo. La vigencia como algo que depende de su experiencia, del estado de salud, de las propias posibilidades y ganas, como es el caso de Biden, Sanders, Trump y muchos otros. Alguien que tiene buen presente, que resulta actual, que tiene valor. Alguien que cumple o aporta más allá del paso del tiempo, un principio fundamental en la construcción de la nueva longevidad, como vimos hace unos días en la asunción del nuevo Presidente Biden.

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