La batalla de Austerlitz, golpe maestro de la táctica de Napoleón

La batalla de Austerlitz, victoria aplastante el 2 de diciembre de 1805 del ejército napoleónico contra las fuerzas de la coalición ruso-austriaca, constituye el mayor golpe maestro táctico de Napoleón I.

En los días que precedieron a la batalla, Napoleón I convenció a las fuerzas de la coalición (91.000 hombres) comandados por el príncipe Kutúzov que estaba batiéndose en retirada. Los atrajo en realidad sobre el terreno que había elegido para librar el combate con sus 71.000 soldados: la llanura de Pratzen, a un centenar de kilómetros al norte de Viena.

El emperador francés no dejó ninguna obra de referencia sobre su pensamiento estratégico pero sus proclamaciones, las órdenes a los ejércitos, su correspondencia y sus manuscritos muestran la coherencia de su sistema, en 20 años de campañas, desde el general Bonaparte, nombrado en 1795 comandante del ejército de Italia, hasta su derrota en junio de 1815 en Waterloo.

Superioridad en hombres y en material en el lugar exacto donde será provocada la ruptura del dispositivo enemigo, movilidad con campamentos ligeros en vez de campos instalados, concentración de la artillería, informaciones precisas sobre los movimientos del enemigo, sistema divisional aliando rapidez de movimiento y concentración de fuerzas, relación estrecha con sus soldados…

Estos principios inamovibles aliados a un pragmatismo constante en función del terreno eran los pilares de la estrategia napoleónica, de la que Austerlitz es la mayor referencia.

Una decena de días antes de librar la batalla, Napoleón hace replegarse ostensiblemente a varias decenas de miles de sus hombres ante Kutúzov. Al mismo tiempo, pide a los mariscales Bernadotte, en retaguardia, y Davout, que se encuentra en Viena, que se preparen para unirse.

– “¡Aquí está un valiente”” –

El 1 de diciembre, cuando estaba al corriente perfectamente de los movimientos de Kutúzov, el emperador logró concentrar a todas sus fuerzas con la mayor discreción: las divisiones de Bernadotte y de Davout se sumaron a las de Lannes, Soult y Murat.

En la jornada, las tropas ruso-austriacas llegaron a la planicie de Pratzen, al este de Austerlitz, donde les esperaba Napoleón. Durante la noche, el emperador recorrió los campamentos y explicó la maniobra a los soldados: “las posiciones que ocupamos son formidables, y cuando marchen para girar a mi izquierda, me presentarán el flanco”.

El 2 de diciembre, día elegido por Napoleón para librar la batalla, era el primer aniversario de su coronación, los soldados encendieron antorchas y aclamaron a Napoleón al grito de “¡Viva el emperador, viva el pequeño rapado!”

Al alba, en medio de la niebla y el frío, las fuerzas de Kutúzov iniciaron su marcha para rebasar a Napoleón sobre su ala derecha. A las 9H00, la niebla se levantó y el “sol de Austerlitz” salió. Napoleón lanzó a las divisiones de Soult al asalto de la planicie de Pratzen y cortó, como previsto, en el centro al ejército de Kutúzov.

Pese a los contraataques de la guardia imperial rusa, el centro del dispositivo de Kutúzov estaba presionado. Napoleón activó su artillería sobre los lagos helados, donde retrocedía el flanco izquierdo.

La victoria francesa es total. Los aliados registraron cerca de 20.000 muertos, y los franceses, que capturaron a miles de prisioneros, menos de 9.000 muertos y heridos.

Al día siguiente, Napoleón escribió en su orden del día al ejército: “soldados, estoy contento de vosotros. Os bastará decir: ‘estuve en la batalla de Austerlitz’ para que os digan ‘aquí está un valiente'”.

pmg/frd/ao/af/es

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email