La belleza del día: “Soldado y mulata”, de Víctor Patricio de Landaluce

Víctor Patricio de Landaluce
“Soldado y mulata” de Víctor Patricio de Landaluce (MEDIART/)

Víctor Patricio Landaluze llegó a Cuba alrededor de 1850. Tenía veinte años. Español, nacido en Bilbao el 6 de marzo de 1830, sus padres se ocuparon de que la educación sea una prioridad: sabía varios idiomas y tenía notables destrezas artísticas e intelectuales. Antes de llegar a Cuba vivió en París, la meca cultural de Occidente. Allí se sumergió en la bohemia, en las calles parisinas y en la pintura moderna.

En ese entonces, Cuba era una colonia española. La ola independentista ya había pasado por casi todo el continente: Estados Unidos se independizó de Reino Unido en 1776, Haití hizo lo mismo de Francia en 1804 y Brasil de Portugal en 1822. También, por supuesto, de España, la potencia con mayor injerencia: México en 1810, Venezuela en 1811 y Argentina en 1816, por poner tres casos.

Cuando Landaluze llega a Cuba, las ansias independentistas se palpaban en el aire, aunque él, quizás determinado por su patria, estaba en contra. Le parecía que no era el camino. Sin embargo se instaló en el país americano con mucha satisfacción: primero vivió en Cárdenas y más tarde en La Habana donde trabajó como dibujante en la revista El Almendares. Se interesó mucho por la gente; algo de ese pueblo lo fascinaba.

Víctor Patricio de Landaluce
“Día de Reyes en La Habana” de Víctor Patricio de Landaluce (MEDIART/)

Lo pudo demostrar en 1852 cuando colaboró en un álbum titulado Los cubanos pintados por sí mismos, compuesto por artículos de diversos autores. Para ese año, el país estaba muy dividido ya que las ansias independentistas no cesaban. El capitán general José Gutiérrez de la Concha escribió en su diario, luego publicado como Memoria sobre la guerra de la Isla de Cuba, el problema que vivía:

Tanto o más daño hacen a España los malos funcionarios públicos, que los que abiertamente conspiran contra el Gobierno, porque contra estos últimos están las leyes y la fuerza (…) Error grave, por tanto, sería que gobernase en Cuba el no apelar en casos dados y en circunstancias difíciles a las facultades extraordinarias de que el gobernador capitán general está y deberá estar siempre revestido.

Víctor Patricio de Landaluce
“En la ausencia y “José Francisco” de Víctor Patricio de Landaluce (MEDIART/)

En concreto, a lo que se refería era que muchos españoles que trabajan para la Corona conspiraban por la independencia. Por su parte, Víctor Patricio Landaluze estaba comprometido con su patria y centraba sus ilustraciones en la sátira política: allí evidenciaba su posición antiseparatista. En las páginas del Moro Muza, Don Junípero y Juan Palomo ridiculizaba a los criollos destacados del movimiento revolucionario.

En paralelo a sus trabajos más coyunturales, realiza una importante tarea en la pintura cubana practicando lo que se conoce como costumbrismo: postales de la vida cotidiana. Pinta campesinos cubanos conocidos como guajiros, también criados, soldados e incluso terratenientes. Enseñó en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro en La Habana y se desempeñó como su director.

La pintura que aquí presentamos, Soldado y mulata, es una de las mejores que ha realizado porque retrata a dos cubanos en la calle posando con mucha naturalidad, quizás hasta idealizada. Está en el Museo de Bellas Artes de Cuba, en la Habana, al igual que En la ausencia, José Francisco, Corte de caña y Día de Reyes en La Habana. Forman una serie verdaderamente bellísima.

Víctor Patricio de Landaluce
“Corte de caña” de Víctor Patricio de Landaluce (MEDIART/)

Muchas de estas obras fueron publicadas en el álbum Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba de 1881. Landaluze murió unos años después, en 1889, a los 59 años, en La Habana. En 1895 comenzó la Guerra de Independencia de Cuba con el levantamiento simultáneo de treinta y cinco ciudades en lo que se llamó Grito de Baire. Terminó en 1898, tras la entrada de Estados Unidos en el conflicto y la derrota española.

Víctor Patricio Landaluze intuía ese futuro inmediato, aunque no llegó a vivirlo. En España llamaron a este proceso la “Guerra de Cuba”. Por su parte, José Martí la definió “Guerra Necesaria”. De este modo, Cuba se convertía en un país independiente, aunque quedaría bajo el control de Estados Unidos. La segunda revolución ocurriría en 1959.

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