La extracción de recursos siguió en la pandemia, denuncian los líderes indígenas

Imagen facilitada por el Foro de Pueblos Indígenas del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) de Mirna Cunningham, presidenta del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos IndÌgenas de América Latina y el Caribe. EFE/FIDA/Francesco Cabras
Imagen facilitada por el Foro de Pueblos Indígenas del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) de Mirna Cunningham, presidenta del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos IndÌgenas de América Latina y el Caribe. EFE/FIDA/Francesco Cabras
(FIDA/Francesco Cabras/)

Roma, 5 feb (EFE).- La pandemia no ha detenido la actividad de las empresas que extraen recursos ni ha logrado parar el narcotráfico en territorios nativos de América Latina, lo que ha agudizado la difícil situación de estas comunidades por la COVID-19, dijeron a Efe varios de sus representantes en el Foro de Pueblos Indígenas del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU.
El mundo frenó en seco, pero “las transnacionales y el narcotráfico han seguido incursionando libremente en territorios indígenas”, denunció el coordinador general del Foro Indígena Abya Yala, Jesús Amadeo Martínez, miembro del pueblo lenca de El Salvador.
“Además de las muertes causadas por la pandemia, estas actividades han seguido asesinando a hermanos indígenas”, dijo Martínez, que participa en la V Reunión del Foro de Pueblos Indígenas que tiene lugar estos días de forma virtual a través del FIDA, con sede en Roma.
INJUSTICIA ECONÓMICA
“Algunas empresas pensarán que estamos más ocupados por sobrevivir a la COVID-19, pero sabemos que la extracción de nuestros recursos naturales, la destrucción de nuestra biodiversidad o el acaparamiento de nuestras tierras también son una pandemia”, explicó Dalí Nolasco Cruz, miembro del pueblo nahua en la región mexicana de Puebla.
Como representante de la Red Internacional Terra Madre de Slow Food en México, Cruz critica la “injusticia económica” que supone que grandes empresas y organizaciones hayan seguido con su actividad, mientras “los productores ya no pueden sacar sus puestos al mercado”.
Por su parte, Mirna Cunningham, miembro de la comunidad miskita de Nicaragua y presidenta del consejo directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, pone el foco en “la discriminación y el racismo” que se ha vivido en la región
“Las concesiones a extractivistas y el narcotráfico en territorios indígenas no se detuvieron con la COVID-19”, añade la activista nicaragüense.
EL COVID-19 Y “LAS ENCICLOPEDIAS VIVAS”
La doctora Cunningham condena también “las políticas de los Estados”, pues “no han tenido en cuenta las particularidades de las comunidades indígenas”, que cuentan con “sus propios sistemas de gobernanza”.
Esta “falta de sensibilidad y de empatía”, como explica Nolasco Cruz, se ha manifestado en el “nulo acceso a los servicios de salud” por parte de los pueblos indígenas durante la pandemia: “En México hay gente que ni siquiera se pudo hacer una prueba rápida de COVID-19. Mueren personas que no pudieron recibir atención”.
“Se están yendo nuestras enciclopedias vivas”, dice la activista mexicana sobre cómo la enfermedad está afectando más a las personas mayores, transmisoras de “los saberes de medicina tradicional”.
MUJERES: ABANDERADAS Y VÍCTIMAS
Quienes comunican esos saberes a las generaciones jóvenes suelen ser las mujeres, más castigadas en estos tiempos, según coinciden Cunningham, Martínez y Nolasco Cruz.
“Las que han abanderado esta situación han sido las mujeres”, defiende Martínez, que agrega: “Son las que administran el hogar y las que están más preocupadas en dar una respuesta a esta situación. Y se la dieron”.
No obstante, Nolasco Cruz hace hincapié en el “problema de género” y afirma que la violencia machista ha aumentado y se ha agravado porque muchas mujeres pasan “prácticamente las 24 horas del día conviviendo con su agresor”.
“Estamos viendo un alto número de embarazos de niñas y no hablamos de los abusos que existen en las comunidades indígenas y rurales”, una lacra que, según la representante de Terra Madre, podría reducirse con el “acceso a una educación sexual laica”.
CAPACIDAD DE RESILIENCIA
Pese a las dificultades, los representantes de los pueblos indígenas valoran su “capacidad de resiliencia”, en palabras de Cunningham, una habilidad para resistir a la pandemia que centra el encuentro en el FIDA.
“De todo lo tremendo de la pandemia, hay muchas iniciativas que vale la pena rescatar para que sean modelos replicables e inspiradores”, opina Cruz Nolasco.
Algunas de estas experiencias contra la pandemia las vemos en “las comunidades costeras de Oaxaca, que llevaron productos del mar a zonas interior y los intercambiaron por otros, algo que ha ocurrido en toda América Latina”, ejemplifica Cunningham.
“La cosmovisión indígena piensa en la colectividad y mantiene a sus pueblos siempre atentos ante crisis”, defiende Martínez sobre unas lecciones de resistencia a la COVID-19 que dice son para “todas las comunidades, no solo para los indígenas”.

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